Me he despertado y he querido sonreír, pero no he podido. He intentado ponerme como jersey tus palabras positivas, recogerme el pelo con tu último abrazo, pero la sensación de que eres pasado me atemoriza por dentro. Lo he intentado, pero no he podido sonreír. He llorado toda la mañana, como estás últimas semanas. Y es dormir lo único que me calma; la verdad, la realidad, me está matando. Nos estamos matando. Tú allí y yo aquí. Yo sola y tú más solo, porque esa gente que te rodeada no son más que mierda.
Vale, sí, perdona por mis pocos modales, ya sé que no te gusta. Ni que sea respondona, ni mi mal carácter, ¿pero acaso no te das cuenta? te lo gritan mis ojos y te lo grita mi cuerpo echo pedazos, te quiero. De un modo inexplicable, y eso me gusta. Porque es difícil, porque hay que tener cuidado. Y que solo los inteligentes sepan entenderlo a mi me pone cachonda.
No sé cuándo, ni hay respuesta para el por qué pero todo a cambiado. Se avecinan tiempos difíciles. Días en los que no quiera levantarme, en los que quiera arrancarme los ojos. Van a venir noches como hoy y días como los de mañana, cuando me despierte y ni si quiera pueda sonreír. Porque sí, tú eras mi sonrisa de cada mañana, mi fuerza y mis ganas de seguir. Y ahora, ahora no tengo nada. Tan solo unos recuerdos que no valen ni tres centabos, porque tú y solo tú los has pisoteado. Me has cambiado como a un felpudo viejo. Me has decepcionado y me has dado una paliza con tu distancia.
Te necesito. Y es que dos palabras dicen tanto. Recogen millones de sentimientos. Sentimientos que tú jamás sentirás por mi. Porque ya no voy a rozar tus lábios, porque ya no voy a ser tu mejor abrazo, porque no seré tu mejor sonrisa, ni tus ganas de levantarte, ni tu mejor buenas noches. Porque ya no voy a ser nada, ni si quiera pasado. Y eso, duele.
Mi orgullo me delata; ya no te tengo ganas. Ya no te quiero a mi lado, aunque me estoy muriendo de ganas por salir corriendo y meterme contigo en la primera cama, o en el primer matojo o en tu coche, que ya es como nuestra casa. Y raptarte toda la noche, que hagas tarde a tu cita y que te quedes conmigo, acariciando mi pelo. Pero no, ya no te quiero a mi lado, porque no me has valorado, porque te he dado lo mejor y lo mejor he recibido, pero a corto plazo. Porque las mejores cosas no tienen fecha de caducidad y yo para ti si la tuve.
Solo contigo me he convertido en bulnerable, solo contigo he hablado con el corazón en la mano. Porque me he desnudado sentimentalmente, y sí, también me quede sin ropa frente a ti. Porque contigo perdí los miedos y al mismo tiempo tenía el miedo más grande y más aterrador, el que hoy vivo, el estar sin ti. Porque te he contado secretos, porque he echo el ridículo ante ti, porque no me importó como llevaba el pelo. Porque viste mi rostro empapado de lágrimas. Y porque te grité con desesperación "no dejes de abrazarme". Porque te he dado mi locura y mi cariño. Porque por ti, yo he sacado lo mejor de mi.
Se avecinan tiempos difíciles y distancias infinitas. Pero cuando mire en mi corazón, cuando se hable de hueyas, tú nombre estará el primero.
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