martes, 4 de marzo de 2014

Los recuerdos siempre llaman dos veces

Es horrible que seas tú quien me llene el corazón de sentimientos grises;
que seas tú y de sentimientos podridos.
Te refugié en mi, con la esperanza de que no marchitaras.
Tú eres la flor, yo soy las espinas. Tú eres la belleza y yo soy el orgullo. 

Amaneces cada día con la alegría entre las piernas,
haciendo el sol que tu brilles y estés todavía más increíble.
Amanezco con la oscuridad en el corazón;
las calles aún no están abiertas,
Sin fuerza en las piernas y con la mente dispersa.

Podría recitarte mil poemas,
pero las mejores ideas se me ocurren cuando no tengo papel cerca.

Hoy quise soñar contigo y hacerte mío,
pero no tengo suerte ni en eso.
Hoy quise amanecer a tu lado, 
hace tanto tiempo que no compartimos las mismas sábanas..
Pero ese es otro tema.
Hoy simplemente quise que me abrazaras,
me quitaras las ideas absurdas de salir corriendo,
de dejarte;
de dejarte en el pasado.
Hoy cometí el error de no hablarte,
porque un día sin ti es un día perdido.

La noche me ha comido,

yo me he dejado comer por ella.
He llorado y te he odiado.



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