domingo, 23 de marzo de 2014

Mejor sin ti

Me irrita darme cuenta que estoy mejor sin ti,

que tú compruebes que también lo estás sin mi.
Que te voy a echar de menos,
pero que al mismo tiempo,
aunque me estruge por dentro,
estoy mejor sin ti. Estoy mejor sin ti..

Que tú tienes nuevos planes;
yo ya no formo parte de tu mapa, ni estoy entre las llaves de mi puerta.

Te has echo invierno,
y el frío también quema,
eres calido con ellos,
conmigo solo dueles.
Me haces cenizas y me olvidas.

Tienes los ojos cerrados aunque estén abiertos,
has olvidado donde tienes los principios
y donde quedaron las piedras que ya te comiste.

Estoy deseando que vengas y me estruges hasta desaparecer,
estoy deseando olvidarte
y con ello,
no volverte a ver.
Estoy sentada entre la fina línea de volverme loca 
y olvidarme del pasado,
aunque jamás de ti.

Tú me haces poema y lector,
tú me doblas hasta caer al suelo,
pero es tu voz 
y tu sonrisa, tus brazos
y tu pura adrenalina
la que me dan sol aunque las calles estén llorando.

viernes, 21 de marzo de 2014

Se avecinan tiempos difíciles

Me he despertado y he querido sonreír, pero no he podido. He intentado ponerme como jersey tus palabras positivas, recogerme el pelo con tu último abrazo, pero la sensación de que eres pasado me atemoriza por dentro. Lo he intentado, pero no he podido sonreír. He llorado toda la mañana, como estás últimas semanas. Y es dormir lo único que me calma; la verdad, la realidad, me está matando. Nos estamos matando. Tú allí y yo aquí. Yo sola y tú más solo, porque esa gente que te rodeada no son más que mierda. 
Vale, sí, perdona por mis pocos modales, ya sé que no te gusta. Ni que sea respondona, ni mi mal carácter, ¿pero acaso no te das cuenta? te lo gritan mis ojos y te lo grita mi cuerpo echo pedazos, te quiero. De un modo inexplicable, y eso me gusta. Porque es difícil, porque hay que tener cuidado. Y que solo los inteligentes sepan entenderlo a mi me pone cachonda. 
No sé cuándo, ni hay respuesta para el por qué pero todo a cambiado. Se avecinan tiempos difíciles. Días en los que no quiera levantarme, en los que quiera arrancarme los ojos. Van a venir noches como hoy y días como los de mañana, cuando me despierte y ni si quiera pueda sonreír. Porque sí, tú eras mi sonrisa de cada mañana, mi fuerza y mis ganas de seguir. Y ahora, ahora no tengo nada. Tan solo unos recuerdos que no valen ni tres centabos, porque tú y solo tú los has pisoteado. Me has cambiado como a un felpudo viejo. Me has decepcionado y me has dado una paliza con tu distancia. 
Te necesito. Y es que dos palabras dicen tanto. Recogen millones de sentimientos. Sentimientos que tú jamás sentirás por mi. Porque ya no voy a rozar tus lábios, porque ya no voy a ser tu mejor abrazo, porque no seré tu mejor sonrisa, ni tus ganas de levantarte, ni tu mejor buenas noches. Porque ya no voy a ser nada, ni si quiera pasado. Y eso, duele. 
Mi orgullo me delata; ya no te tengo ganas. Ya no te quiero a mi lado, aunque me estoy muriendo de ganas por salir corriendo y meterme contigo en la primera cama, o en el primer matojo o en tu coche, que ya es como nuestra casa. Y raptarte toda la noche, que hagas tarde a tu cita y que te quedes conmigo, acariciando mi pelo. Pero no, ya no te quiero a mi lado, porque no me has valorado, porque te he dado lo mejor y lo mejor he recibido, pero a corto plazo. Porque las mejores cosas no tienen fecha de caducidad y yo para ti si la tuve. 
Solo contigo me he convertido en bulnerable, solo contigo he hablado con el corazón en la mano. Porque me he desnudado sentimentalmente, y sí, también me quede sin ropa frente a ti. Porque contigo perdí los miedos y al mismo tiempo tenía el miedo más grande y más aterrador, el que hoy vivo, el estar sin ti. Porque te he contado secretos, porque he echo el ridículo ante ti, porque no me importó como llevaba el pelo. Porque viste mi rostro empapado de lágrimas. Y porque te grité con desesperación "no dejes de abrazarme". Porque te he dado mi locura y mi cariño. Porque por ti, yo he sacado lo mejor de mi.
Se avecinan tiempos difíciles y distancias infinitas. Pero cuando mire en mi corazón, cuando se hable de hueyas, tú nombre estará el primero.

jueves, 6 de marzo de 2014

La línea curva más fea

Necesito alguien que me inspire, mi musa. Alguien que me llene el corazón de sentimientos vivos. 
Necesito alguien que me haga creer que lo que escribo es lo suficientemente bueno. 
Me siento vacía, sola. Gente me rodea, gente que me habla, que me busca y yo me siento sola. Y esa es la peor soledad. La más oscura, la más amarga y la más triste. 
No me complementa nada; la música ya nada me trasmite. Mi corazón se está muriendo, la rabia y la impotencia le está comiendo. 
Me levanto y me acuesto por el mismo ajugero, por el mismo colchón viejo y roto. Apoyandome en la misma almohada con olor a despedida. Esas sábanas arrugadas, que no me arropan. Son cabronas. 
El sol me brilla en la cara y yo siento frío y nauseas. La lluvia moja mi cara, me empapa y disimulo las lágrimas. No me gusta, no me gustaba. Pero ahora entendí que así no me hace falta mentir. Los "estoy bien" que a nadie le importan, Esos que todos saben que son mentira. Se nota en los ojos, más bien en la mirada y en la forma del parpadeo. En los lábios secos, arrugados, formando lineas curvas; la línea curva más fea. 
Me extremezco, me maquillo y disimulo las ojeras. No duermo en las noches, solo tengo tiempo para atormentarme, para hacerme cicatrices en la piel, profundas, que llegan directas al corazón. Pero no duelen tanto como tal día como hoy, un día más sin escuchar tu voz. Sin tener la sensación de que todo va bien. 
Quiero volver a los viejos tiempo, donde yo era tuya y tú eras mío. Sin etiquetarnos, sin consumirnos, sin poseernos y sin distancias. 
No me queda voz para gritar y por eso es que me creí lo de "el grito más alto es el silencio". 

martes, 4 de marzo de 2014

Los recuerdos siempre llaman dos veces

Es horrible que seas tú quien me llene el corazón de sentimientos grises;
que seas tú y de sentimientos podridos.
Te refugié en mi, con la esperanza de que no marchitaras.
Tú eres la flor, yo soy las espinas. Tú eres la belleza y yo soy el orgullo. 

Amaneces cada día con la alegría entre las piernas,
haciendo el sol que tu brilles y estés todavía más increíble.
Amanezco con la oscuridad en el corazón;
las calles aún no están abiertas,
Sin fuerza en las piernas y con la mente dispersa.

Podría recitarte mil poemas,
pero las mejores ideas se me ocurren cuando no tengo papel cerca.

Hoy quise soñar contigo y hacerte mío,
pero no tengo suerte ni en eso.
Hoy quise amanecer a tu lado, 
hace tanto tiempo que no compartimos las mismas sábanas..
Pero ese es otro tema.
Hoy simplemente quise que me abrazaras,
me quitaras las ideas absurdas de salir corriendo,
de dejarte;
de dejarte en el pasado.
Hoy cometí el error de no hablarte,
porque un día sin ti es un día perdido.

La noche me ha comido,

yo me he dejado comer por ella.
He llorado y te he odiado.